Un día de snowboard…

Son las 9 de la mañana. Mis articulaciones ya están preparadas y mis músculos se han calentado. Me ajusto bien las gafas de ventisca, pongo mi pie derecho sobre la fijación y la aprieto firmemente; comienza la primera bajada del día.

Al principio solo me dedico a deslizarme, dejarme caer e ir cogiendo poco a poco velocidad, estos primeros metros tienen muy poca pendiente. En seguida llegamos a una parte con buena inclinación, cargo poco a poco mi peso sobre los talones y giro progresivamente hacia la izquierda. Ahora desplazo mi peso progresivamente hacia las puntas. Noto como se acelera todo en mitad del giro. Mi pulso se acelera y no puedo disfrazar la sonrisa que pinta mi cara. Comienzo a hacer giros cada vez más rápido… tanto que en el cambio de giro empiezo a sentir que me catapulto de un lado a otro.

 Voy adelantando a los que tengo delante. Pero… espera ¿eso de ahí es una pequeña loma? ¡Sí! Apunto directamente hacia a ella y me voy agachando muy despacio. En cuanto paso por encima me impulso con fuerza. Solo he volado un metro y medio pero aún así he podido sentir el aire que había debajo.

Un poco más adelante parece que se vislumbra un paso entre unos jóvenes pinos. Hacía allá me lanzo directamente. Parece que hay una rama un poco baja pero me agacho y la esquivo y justo detrás hay un socavón que absorbo con mis piernas tras el que freno bruscamente. Aprovecho la maniobra para el sentido de la marcha y que mi pie izquierdo sea ahora el de atrás.

Sigo girando y disfrutando de la sensación de llevar el canto bien enganchado en la nieve, parece que voy sobre un raíl del cual es imposible descarrilar. En el siguiente cambio de rasante aprovecho el impulso para rotar en el aire y volver a mi posición natural (pie izquierdo adelante).

Esta zona me la sé de memoria; en ese lateral izquierdo, al lado de ese poste siempre se acumula nieve fresca por lo giro y freno bruscamente sobre ese montón. Acabo de crear una gran ola de nieve que tras mi paso deja pasar algunos rayos de sol.

Ahora sí que hay pendiente y, también, mucha gente. Aún así cojo velocidad porque en la parte derecha hay una buena pared que utilizo como peralte para hacer un bonito giro que me lleva de nuevo a la pista.

Más abajo, la cosa se allana bastante, por lo que trato de tumbarme lo máximo posible en los giros. Seguro que estoy muy lejos de hacerlo y aun así en cada uno de ellos siento que mi cara está cerca de tocar la nieve. Hasta que veo una sorpresa que nos han dejado en forma de barandilla. Aprovecho y me subo a ella escuchando ese sonido que te engancha desde la primera vez.

Estamos abajo, a punto de coger el telesilla de nuevo; ¿nos hacemos otra vez Retorno o vamos a Testero? Me ha parecido ver una zona de nieve sin pisar donde dejar una huella que dure hasta la siguiente nevada.

Igor Prieto Blanco
Técnico deportivo nivel 1
Cofundador Gran Vida Snowboard

Aprender a esquiar: la adptación.

Iniciamos aquí una serie de artículos en los que, de forma clara y sencilla (o eso intentaremos), explicaremos la progresión que se debe seguir para lograr el objetivo de deslizarnos por las laderas nevadas de una estación de esquí de forma segura y divertida.

No pretendemos profundizar en detalles técnicos, aunque si dar claves y consejos que nos ayuden con nuestro propósito.

El primer consejo que podemos dar va dirigido a los principiantes, a aquellos que no han esquiado nunca y quieren disfrutar de nuestro deporte: busca un profesional que, garantizando tu seguridad y proporcionando un ambiente divertido, te enseñe a esquiar. Sólo con la ayuda de un profesional lograrás tu objetivo. En el Club Amistad sabemos cómo hacerlo.

Y ahora, después de este “consejillo”, empezaremos a desgranar cuál debe ser la progresión que debemos aplicar y qué forma parte de la metodología de la enseñanza del esquí. El primer peldaño de esta progresión es la adaptación.

La Adaptación.

¿Adaptación? Suena extraño, pero en un deporte como el nuestro es fundamental, esto no trata de ponerse un chándal y unas zapatillas y salir a trotar por la calle. Hemos de tener en cuenta que la práctica del esquí se desarrolla en un entorno duro y cambiante con el cual no estamos familiarizados y que, además, el material y vestimenta con el que lo practicamos tampoco podemos calificarlo de cómodo cuando, por primera vez, lo utilizamos.

En la montaña el clima varía, puede hacer frio y viento o por el contrario sol y calor, puede nevar, helar, cubrirse de niebla, llover… El suelo puede estar cubierto de nieve blanda o de puro hielo; en definitiva, un entorno duro. Si le sumamos que nos hemos forrado de ropa de abrigo, pesadas botas, guantes, esquíes y bastones y demás complementos… De repente sentimos que prácticamente no podemos movernos, de que somos como un torpe robot de chatarra que sufre a cada paso da y por ello, la adaptación es un proceso lógico por el que debemos transitar antes de empezar a esquiar.

La Adaptación no requiere de mucho tiempo, si bien es verdad que acortarlo alargará el proceso de aprendizaje. Muchas personas pueden pensar que la adaptación es una pérdida de tiempo, pero, sin duda, es algo necesario para nuestro aprendizaje futuro. El profesor deberá determinar el tiempo de adaptación teniendo en cuenta factores tales como la edad, el estado físico o las habilidades de los alumnos, así como elegir un lugar seguro, sin pendientes y alejado de las zonas de transito de los esquiadores más avanzados.

La adaptación consta de dos fases:

  • Sin los esquís:

Se trata de dedicarle un rato a movernos sobre la nieve, saltar, correr, andar lateralmente, dibujar sobre la nieve con las botas… Con los más pequeños realizaremos juegos, carreras y también con los mayores… debe ser una actividad divertida que fomente la colaboración y el trabajo en equipo.

  • Con los esquís:

Iniciaremos esta fase con explicaciones de cómo se ponen los esquís y los bastones para continuar con un solo esquí, buscando desplazamientos en todas las direcciones, impulsándonos con la pierna que queda libre y alternando el esquí entre piernas. Los alumnos pueden asociarse para hacer ejercicios buscando apoyos y resistencias, también haremos carreras de todo tipo. Y como paso final repetiremos el proceso con los dos esquís puestos, desplazándonos de forma lateral, dibujando figuras con los esquíes en la nieve, deslizándonos con el impulso de nuestros bastones o empujados por otro compañero, pasos laterales, impulso con paso patinador….

Son muchas las cosas que podemos hacer para adaptarnos al material y al entorno, pero hemos de tener en cuenta que debe ser un proceso divertido y, sobre todo, seguro. Sin duda dedicarle el tiempo adecuado al periodo de adaptación mejorará la curva de aprendizaje del esquí.

En próximas entradas al Blog continuaremos con la siguiente progresión metodológica.

Amadeo López García
Técnico deportivo de nivel 2
Profesor del Club Amistad
Entrenador del equipo de competición del Club Amistad

Esquiar, más que un deporte

Muchas veces me preguntan que como es posible que me guste esquiar. ¿Cómo puede gustarte algo que requiere tanto esfuerzo? Madrugar, frio, calor, esfuerzo, dinero, cansancio…

Y siempre digo lo mismo: Esquiar es más que un deporte.

Cuando pensamos en el esquí únicamente como un deporte nos imaginamos descendiendo laderas a toda velocidad, la nieve virgen refrescando nuestra cara, largos saltos o un eslalon golpeando los palos cual “Paquito”.

Pero el esquí es mucho más que eso y los es por muchos motivos:

Esquiar es una práctica saludable a cualquier edad. Para disfrutar del esquí no hay porque ser el más rápido, ni el más valiente, ni el más técnico… al igual que pasear por la montaña o por el campo, la práctica del esquí puede realizarse con el único propósito de “pasear” por la montaña cuando hay nieve, un nivel básico nos permitirá relacionarnos con el entorno y disfrutar de la montaña sin arriesgarnos, disfrutando de la naturaleza y la compañía. Al igual que pasear, esquiar es una práctica aeróbica que se realiza en un entorno limpio y saludable que nos aporta beneficios físicos y fisiológicos.

Esquiar mejora nuestras capacidades sociales. Aun siendo un deporte en el que los resultados se obtienen a nivel individual, sus beneficios nos llegan también a nivel social. Tanto en el entrenamiento de alto rendimiento como en la práctica turística del esquí, el factor equipo está siempre presente. Lo recomendable es esquiar en grupo, ya sea familiar, de amigos o simplemente en clases colectivas, esta práctica en equipo nos aporta una serie de habilidades sociales que serán útiles en todas las facetas de nuestra vida (Familiar, laboral…). Trabajo en equipo, empatía, liderazgo, colaboración, solidaridad…. Serán capacidades que se ponen a prueba cada día en el que practicamos el esquí.

Esquiar nos permite conocernos a nosotros mismos. La práctica del esquí nos pone en situaciones que en la vida normal no encontramos o no identificamos: Planificar itinerarios teniendo en cuenta las dificultades que nos encontraremos y contraponiéndolas a nuestras cualidades como esquiador, planificar la actividad del día siguiente teniendo en cuenta variables como el tiempo o el estado físico propio o de los acompañantes, preparar la equipación, sortear los imprevistos…. En definitiva, tomar decisiones que nos obligan a mirar a nuestro interior y ser sinceros con nosotros mismos.

En mi Club, El Club Amistad, llevamos compartiendo los valores del esquí desde el año 1965, intentando acercar este deporte al mayor número de personas y familias, facilitando su práctica y sobre todo, haciendo que desde pequeños el respeto a la naturaleza y a las personas sea nuestro primer objetivo. Nuestro equipo de monitores está formado, no solo para enseñar a esquiar, también para inculcar los valores que hacen que Esquiar sea más que un deporte.

Amadeo López García
Técnico deportivo nivel 2
Profesor del Club Amistad
Entrenador del equipo de competición del Club Amistad

Deportes de nieve y medioambiente

Es posible encontrar críticas a los deportes de invierno, y en especial el deporte del esquí alpino, por el impacto que estos tienen en el medio donde se realizan. Sin embargo, como profesionales y amantes del esquí debemos romper una lanza en defensa de este deporte.

Toda actividad en el medio natural supone un impacto en el mismo. El esquí alpino y el desarrollo de las estaciones de esquí conllevan una importante transformación de las zonas de montaña donde se practica. Es sobre todo con el desarrollo del deporte y los medios de transporte mecánicos asociados al mismo durante la segunda mitad del siglo pasado, así como con el boom de los deportes de montaña que vivimos en la actualidad, cuando han aumentado exponencialmente los practicantes de este deporte, y con ello la proliferación de infraestructuras necesarias para la práctica y la presión humana sobre el medio natural. Pero no es el mismo desarrollo de la actividad lo que afecta al medio de forma negativa. El uso adecuado y controlado de los espacios y la correcta gestión de los recursos y las actividades desarrolladas pueden permitir, una explotación medioambientalmente correcta del entorno y sostenible en el tiempo.

No hay duda de que el esquí alpino es un importante impulsor del desarrollo económico y social de las poblaciones y las zonas donde hay estaciones de esquí. Se podrían abordar desde la perspectiva medioambiental muchos aspectos del crecimiento del deporte, las estaciones de esquí y las poblaciones de montaña. Quizás abordemos alguno de los temas que se mencionan a continuación en futuras entradas del blog. Pensando en las propias estaciones por ejemplo podría analizarse el desarrollo de las infraestructuras propias del deporte como son los remontes, los sistemas de captación del agua y fabricación de nieve artificial; la gestión de los recursos hídricos, manejo de la nieve incluyendo su producción y mantenimiento que se hace en los valles de las estaciones; el mantenimiento de las laderas, caminos, praderas y arbolado en el dominio esquiable de las estaciones; el cambio de usos del suelo del aprovechamiento silvícola y ganadero a la explotación turística y deportiva en invierno y en verano. Pensando en las localidades cercanas a las estaciones, podría estudiarse el crecimiento de la población, los cambios de actividad principal de sus habitantes desde el sector primario (productivo) hacía el terciario (servicios), el aumento de las infraestructuras de comunicaciones principalmente carreteras pero también ferrocarriles, aeropuertos, etc y telecomunicaciones.

Me gustaría comentar en esta entrada la valoración medioambiental de un tema muy concreto: el desplazamiento de los esquiadores hasta las estaciones de esquí abordando el tema del traslado de personas y equipos y de las necesidades de aparcamiento en las estaciones. Pero antes de entrar directamente en el asunto…

En las actividades deportivas en el medio natural cobran vital importancia los guías, técnicos deportivos y/o monitores cuyo asesoramiento es siempre recomendable a la hora de iniciarse y practicar un deporte en la montaña. En el caso del esquí tienen un papel destacado las escuelas asociadas a cada estación así como los clubs de esquí. Ambas entidades promueven la actividad e imparten los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para la práctica del deporte. Los clubes, como el Club Amistad asociado a la agencia de viajes Amitour, además facilitan el desplazamiento de los aficionados a estaciones por todo el mundo y el desarrollo del esquí dentro de un marco de servicios y actividades más completo: desplazamiento, alojamiento, actividades ‘après-ski’. La formación de los técnicos deportivos de esquí incluye, entre muchos otros aspectos, formación en medio ambiente. Unos conocimientos de tipo transversal que condiciona positivamente todas las actividades desarrolladas por estos profesionales.

El Club Amistad es la organización líder en España en el sector de la nieve ofreciendo un servicio integral desde 1969 en todo lo relacionado con el mundo de los deportes de invierno. El apoyo y la organización técnica de Viajes Amitour y una especial especialización en viajes de nieve permite ofrecer un servicio integral que se ocupa de todos los aspectos del viaje lo que incluye la presencia en los desplazamientos, en las estaciones y en la enseñanza del esquí de profesionales del deporte.

Durante la temporada de esquí el Club Amistad organiza cursos de formación de seis semanas en las estaciones de La Pinilla (Segovia) y Valdesquí (Madrid) con transporte desde Madrid en el mismo día. El hecho de que los esquiadores puedan llegar a las estaciones en autocares supone un plus de comodidad, al no tener que conducir y poder transportar todo el material cómodamente, al tener aparcamiento reservado y sitio asegurado, pero además supone una gran ventaja medioambiental al evitar el desplazamiento de muchos vehículos privados: el consumo de combustible asociado a este desplazamiento y el espacio de aparcamiento necesario en la estación de esquí.

Fotografía original de la oficina de prensa de la ciudad de Münster que muestra gráficamente el espacio necesario para el desplazamiento del mismo número de personas en coche y en autobús.

De media un autobús puede transportar 50 personas y ocupa unos 40 m² (2,5 metros de ancho x 15 metros de largo). Para transportar las mismas personas (y sus equipos de esquí) hacen falta un mínimo de 13 automóviles que ocuparían una superficie de 117 m² (2 metros de ancho x 4,5 metros de largo x 13 vehículos). El consumo medio del parqué de turismos en España está en torno a los 6 litros/100 kilómetros, el de un autobús sobre los 15 litros / 100 kilómetros. Considerando los datos del cálculo anterior, para desplazar la misma distancia el mismo número de esquiadores y sus equipos en vehículos particulares se consumirían aproximadamente 5 veces más de combustible ( [6 l /100 km x 13 vehículos] / 15 l / 100 km] ) y se emitirían 5 veces más contaminantes a la atmósfera.

Queda claro que, ir a la nieve un fin de semana, un curso de seis semanas, o en una escapada de varios días, es siempre mucho mejor, medioambientalmente hablando, si se hace de forma grupal en un autocar, y para ello que mejor forma de hacerlo que con un club de esquí!

GUILLERMO DEL POZO
Licenciado en Ciencias Biológicas por la U.C.M.

Técnico deportivo nivel 1.
Profesor de esquí del Club Amistad

Bienvenidos al blog de nieve del Club Amistad

Desde el Club Amistad queremos aportar nuestro grano de arena a la mejora de la experiencia en la nieve de todos nuestros clientes y amigos. Es para ello que hemos creado este blog, desde donde iremos compartiendo nuestros consejos y experiencias. Publicaremos historias que ayudarán o que sacarán una sonrisa. También publicaremos consejos técnicos, prácticos o de seguridad.

En este blog colaborarán profesionales del Club Amistad con muchos kilómetros, muchos viajes y muchos cursos de esquí o snowboard a sus espaldas. También colaborarán amigos que puedan aportar algo útil al resto de lectores. Y, por supuesto, nos gustaría que colaborase cualquier entusiasta de la nieve que quiera compartir sus vivencias y sabiduría.

Hoy damos vida a este blog y esperamos que cuente con vuestra lectura y, por qué no, con vuestra colaboración. ¡empezamos!